San Luis Potosí, SLP.- La noche comenzó mucho antes del silbatazo final. Desde las calles aledañas al Alfonso Lastras, el rojo y blanco comenzó a ganar terreno. Camisetas, banderas y cánticos de Chivas se hicieron presentes en las tribunas hasta convertir, por momentos, la casa del Atlético de San Luis en una extensión del territorio rojiblanco.
En la cancha, el panorama fue todavía más complicado para los potosinos.
El Rebaño no necesitó demasiado para apagar cualquier intento de fiesta local. A los seis minutos, una acción desafortunada terminó con Andrés Sánchez marcando en propia puerta. El 0-1 cayó como un balde de agua fría sobre un estadio que esperaba una noche distinta.
Cuatro minutos después, el golpe fue todavía mayor.
Ricardo Marín, al 10’, encontró el segundo tanto de Chivas y puso contra las cuerdas a un Atlético de San Luis que apenas comenzaba a acomodarse sobre el terreno de juego. En diez minutos, el equipo potosino ya tenía una desventaja de dos goles y la obligación de cambiar por completo el guion de la noche.
La respuesta local tardó en llegar.
El Atlético intentó hacerse de la pelota y avanzar metros, pero durante el primer tiempo le costó encontrar caminos hacia el arco rojiblanco. Chivas, con la ventaja en el marcador, manejó los tiempos y obligó a los locales a jugar con la presión de saber que cualquier error podía ampliar todavía más la diferencia.
El descanso trajo una reacción.
El Atlético de San Luis salió en la segunda mitad con mayor intención de ataque. Rafael Llorente y David Rodríguez, entre otros jugadores, buscaron darle profundidad al equipo y generar las ocasiones que permitieran acortar distancias.
La intención estuvo ahí. El gol, no.
Los potosinos tocaron la puerta, buscaron espacios e intentaron cambiar el rumbo de una noche que se les había complicado desde los primeros minutos, pero volvieron a encontrarse con uno de los problemas que más han pesado durante el torneo: la falta de contundencia.
Chivas resistió los intentos locales y esperó su momento.
Llegó al 80’, cuando Richard Ledezma apareció para marcar el tercer tanto y terminar de silenciar cualquier esperanza de remontada. El 0-3 fue la sentencia para un Atlético que, pese a buscar una reacción durante la segunda parte, nunca encontró la fórmula para meterse realmente en el partido.
Entonces el reloj comenzó a consumirse entre intentos desesperados del conjunto potosino y cánticos rojiblancos desde las tribunas.
El silbatazo final encontró al Lastras dividido en dos realidades: los aficionados de Chivas celebrando una victoria contundente y los seguidores del Atlético de San Luis abandonando el estadio con otra decepción a cuestas.
El marcador fue claro: 0-3 para Chivas.
Pero más allá de la derrota, el problema para el Atlético vuelve a estar en casa. El equipo potosino sigue sin poder ganar como local, mientras su estadio, lejos de convertirse en una fortaleza, continúa siendo un escenario donde la afición espera una respuesta que no termina de llegar.
Esta vez, Chivas se llevó los tres puntos y también se llevó buena parte de la noche.
Al Atlético le quedó poco más que el silencio de su gente y una cuenta pendiente que comienza a hacerse demasiado larga: volver a ganar frente a su propia afición.